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Memorias de Ocotes

Sold out

17.145 cm x 22.86 cm
28 pages
risograph printed
stitchbound

Al caminar me doy cuenta de lo que queria encontrar estaba
dentro los arboles - los pinos. En una temporada, comenzando el año 2023, tenia esperanza de encontrar un soplador de volcán. Un tio, en el rancho, me comenton que el soplador avienta aire y al poner un sobrero sobre el, flotaría. Pienso mucho en subir el nevado de Colima. Un par de años después, regresando de Nuevo Mexico, me di cuenta de un volcan en el mapa. Tome la ruta hacia Wupatki en Arizona, un desierto donde formaron los pueblos de tribus Hopi, Zuni, y otras tribus que pasaban por ahí. En unas de las ruinas, me encontré con un soplador, afuera del volcán, dentro del desierto. Sentí el aire frío en mi cara, y al ver si en realidad flotaban las cosas, puse un papel y lo soplo a la tierra.

Durante la primavera, en las tierras Comcaac, senti lo celestial del desierto. Sin entender la lengua cmiique iitom, senti la coneccion hacia las plantas de ahi. Los ocotillos estaban floreciendo.

La flor y fauna que llego a conocer y apreciar guardan mis memorias. Nuestras vidas del antepasado se guian dentro las raices.

El día que llevamos las cenizas de mi abuelo, también fue el día en el que había llegado el fuego al Rodeo, su tierra, su cuna, su naturaleza. El lugar donde sobran raíces. Donde aprendí sobre la tierra y mi familia. El último momento que tuve con mi abuelo, Francisco Reyes Reyes, fue darle nutrición a los pinos pequeños. En realidad ellos me estaban preparando para esta etapa de las cenizas.
Al pensar en el duelo de la muerte, no solo de una vida humana, si no de una ecología, se dio la presencia una última vez de mi abuelo. Los ocotes y mi abuelo se abrazaban dentro la tierra. El fuego ese día había llegado a sanar un hueco en el corazón.

El pino ya convertido en rajas de ocote resguarda las memorias de nuestros seres queridos.

-Edson

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